Inconstacia

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Cuando estás cayendo a 250 kilómetros por hora, llevado por algún plan que no ha salido del todo bien, seguramente vestido de negro, con armas enfundadas y sabiendo que el destino de millones de personas se verá modificado dependiendo de si consigues salir airoso o de si tu cuerpo se hace pulpa al estrellarse contra el asfalto, es fácil querer recuperar o sentir la monotonía.

 

Si estás inmerso en una monotonía laboral, social y matrimonial, tu vida consiste en horarios medidos al milímetro para que puedas ejecutar todas y cada una de las tareas que se te han implantado desde pequeño, en la publicidad o en tu círculo de amistades, entonces, quieres un giro, necesitas que un coche golpee el tuyo mientras te estaban apuntando con un arma en la nuca desde el asiento de atrás.

 

Despertarte con los llantos de tu hijo, desayunar lo mismo de ayer y que mañana, ducharte sin sentir lo más mínimo al frotar tu pene, afeitarte y cortarte, hacer que desayune tu pequeño, dedicarle un avión y una sonrisa, coger el coche, llevarlo a la guardería, trabajar, trabajar, comer sin saborear, trabajar, coger el ascensor y carraspear, volver a casa, cenar con la bata puesta, contar un cuento, besar su frente, hacer el amor con tu pareja sin hablar y sin gemir, solo golpes secos de piel con piel, cerrar los ojos y volver a empezar.

 

Abrir los ojos por un caldero de agua helada y darte cuenta que te están interrogando en algún país muy lejano, aprovechar ese segundo en que hacen un chiste entre tus raptores para ladearte sobre la silla y hacer correr la cuerda que mantenía tu pierna derecha a la pata, volver a soportar varios golpes en la cara, escupir sangre y cuando llega el cambio de turno y ese guardia se acerca de manera intimidante a ti esperar a que se dé la vuelta, golpear con todas tus fuerzas sus piernas y hacerlo caer, lanzarte todavía atado a la silla hacía el cuerpo en el suelo y aplastarle la cara con todo tu peso a la vez que se parte el respaldo entre sus costillas, quedar liberado en el instante justo para desviar con un golpe a la muñeca el disparo que iba dirigido a tu craneo de su compañero, golpear de nuevo en partes bajas y cuello dejando sin respiración, huir en moto, saltar, disparar, evitar veneno en la comida, pedir un whiskey con 2 hielos y acostarte con alguien, acariciando su espalda y sus muslos hasta que deje de tener sentido llamarlo caricia, cerrar los ojos y despertarte a media noche con un cañón de un silenciador en tu frente, resoplar con aires de superioridad y guiñar un ojo a tu, hasta hace 1 hora, amante.

 

Si trazamos una línea y en un punto ponemos monotonía y en otro inconstancia, toda persona en un punto de su vida querrá ir al punto simétrico desde el centro. Antes de llegar a ello, jugarás desplazándote y llegará un momento en que te fijes en un punto, es cuestión de tiempo que quieras pasar al otro lado.

 

Y aquellos que están prácticamente en el centro, quizás los más envidiados, aquellos que tienen una rutina que da seguridad a sus vidas y son capaces de improvisar y vivir cada instante, hacer algo espontáneo cada día y volver a la serenidad al siguiente instante.

 

Y pasa el tiempo. ¿En qué punto estás?

– Klosser-

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Ataraxia

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¿Realmente estas ahí? ¿Te hablo a ti o soy yo mismo? ¿Te fuiste? ¿Me fui? ¿Nunca me he ido? No quiero un sermón, no quiero parecer que hablo intentando ser profundo, eso es patético. Lo que voy a decir no es nuevo, no es diferente, no lo quiero escuchar, es aburrido y sin sentido.

Vuelvo aquí y reviso lo que hubo, ¿en serio estaba conforme con lo que escribía?, busco entre más de 2000 fuentes para intentar clonar esto y entonces me doy cuenta. ¿Qué sentido tiene volver y hacer esto de la misma manera? ¿Qué sentido tiene poner normas?

¿Sigues ahí? ¿Sigo yo ahí? Realmente quiero escucharme decir estas cosas en voz en alta. No, no quiero. Pero es una parte de mi, debo aceptarla, debo vivir con ella, debo.. Dejar de dar rodeos.

He pensado en el ave fénix, pero no nos engañemos, ¿vuelvo con más fuerza? Tengo que encontrar una palabra que describa lo que realmente significa esta vuelta. ¿En serio debo hacer eso?

¿Te das cuenta de lo que influyen las cosas que vemos, hacemos o vivimos? Es obvio hasta en la manera de escribir.

Una vez tuve una conversación con alguien, con un tipo, con un amigo…tras un problema se hundía, le veías una temporada destrozado pero a la vez podías ver en su interior como luchaba con aquella situación, podías apreciar como según el tiempo pasaba él retrocedía a un estado de animo anterior, no retrocedía. Con el tiempo le hablé de lo me sorprendía su actitud, de las veces que le había seguir este proceso, me dijo que tenía un nombre, resiliencia, joder, caer y levantarse, ese tipo de personas que han sobrevivido a un bombardeo y siguen sonriendo. Reciben lo que el azar les ha deparado y no se transforman en seres desconfiados ni en perros asustadizos, vuelven al punto inicial y siguen caminando. Por un momento pensé que ese podría ser el título de la vuelta pero como he dicho antes, no creo que vuelva con más fuerza, no vuelvo al punto inicial, esto estaba enterrado, no muerto podría ser más acertado. ¿Vagaré sin rumbo?

Ataraxia.

Creo que es lo más acertado, sin frustración, sin enfado, simplemente me da igual. ¿Cuanto tiempo tengo que fingir hasta que me convierta en ello?

¿Seguimos aquí? ¿Continuamos?

– Klosser –

Seguimos empezando mucho…

Este blog se convertirá en una papelera más de Internet. Un sitio al que acudir dentro de unos años para recordar las tonterías que escribía en Internet. Lo maravilloso de todo esto es que pase lo que pase, el nombre estará en lo cierto.

Quiero presentaros un nuevo camino. Esa bifurcación que parece llevar a algo más elegante y trabajado. No deja de ser un paso más en el camino, un paso de aquellos que siguen arrastrando sus nudillos al caminar por el suelo. Monos. Pero no unos monos cualquieras…Monos con máquinas de escribir.

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Bienvenidos a mi vida. Espero que los acojáis en la vuestra.

http://momaques.wordpress.com/

https://www.facebook.com/pages/Momaques/585449721522620

Continuará… (1)

No voy a explicar una historia donde soy un héroe. No voy a narrar persecuciones donde salgo victorioso por escasos centímetros y mi gran pericia. No es un cuento o una leyenda donde llueve o el sol se esconde tras la montaña dándome paso para que grite y jure venganza. El sol está justo en el punto más alto abrasando la acera, las partículas y células de ropa y nuestra piel. El olor es una mezcla de sudor, óxido, papel quemado y mierda. Mi hija y mi mujer están en el suelo, cubiertas de sangre, inmóviles y con la piel, a diferencia de la del resto de espectadores, volviéndose a un tono más blanquecino. No son las peripecias de un hombre engañado al que intentan culpar de algo que no ha hecho. Si el sonido que acompaña la luces parpadeantes rojas y azules no sonase cada vez más cerca, esto sería una confesión de lo sucedido. Pero en vez de quedarme parado, gritando mientras cierro los puños y miro al cielo, montarme en un coche y emprender una trepidante carrera de huida mis extremidades deciden por mi en instinto. Introduzco la mano en el bolsillo del pantalón de Sara, mi hija, cojo la llave que abre el 314 de nuestra calle y salgo corriendo.

Esclavo del agua.

Sam no estaba seguro de si era una señal maravillosa o el presagio de un desastre pero sí sabia que había llegado hasta allí y que no podía echarse atrás, estaba allí rodeado de miles de personas que cubrían todo el pabellón olímpico esperando verlo saltar desde el trampolín a 15 metros de altura. El […]

Seguimos en pie.

En ocasiones tardamos en saludar una semana, otras un mes y otras casi un año. Pero no pretendemos que os comprometáis con nosotros, solo queremos ser como esos amigos que ves de vez en cuando, para fiestas o cumpleaños, lo pasas genial, no discutes, desearías quedar más con ellos y después seguís vuestras vidas.

Hay muchas cosillas que no hemos decidido subir aquí y que seguramente nunca subiremos. Hemos seguido trabajando, aunque seamos sinceros, tampoco nos echabais  de menos.

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Despedimos los banner con temas por mes que durabas trimestres, semanas o milenios. Creemos que hicimos una homenaje a Keruouak desapareciendo tanto tiempo tras haber puesto su frase como tema. Se acabaron las restricciones, subiremos lo que sea cuando podamos, cuando queramos o desapareceremos en el olvido. No nos hemos rendido. Es una nueva fase. Los cambios seguramente no se aprecian. Pero la constante sigue, seguimos intentándolo, si no sale, volvemos a intentarlo, pero…por ahora…no vamos a decir que esto se ha quedado a medias.

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– Klosser –

Parkosis, temporada segunda.

(Léase con voz de Dani Mateo en el Intermedio) ¡Un momento, un momento! Me veo obligado a intervenir en un tema como este, señor Wyoming Klosser! (Fin de imitación de Dani Mateo) Puede que ustedes no lo sepan, pero el tema de este mes hace referencia a uno de mis libros de cabecera, aunque actualmente […]